LAS PRIMERAS 198 DE 1988.-

1sep2023

1 de septiembre……………..y entonces sucedió que……………………………………

…………aquellos grupos de bandoleros insurgentes, obligados en su día a «echarse al monte», evadiéndose así de la justicia, acabaron, la mayor parte de ellos, refugiándose por los páramos de las recónditas tierras de las Sierras de Andalucía.

En plena Guerra de Independencia, ante la delicada situación que vivía el país, la reciente Junta Central Suprema, creada en Aranjuez, les prometía la concesión de toda una serie de indulgencias a cambio de su participación en defensa de la patria ocupada, siendo posteriormente reconocidos por ello, como “verdaderos patriotas”, considerados los máximos exponentes de una forma de combate, la “guerra de guerrillas”, que el mismísimo Bonaparte ni supo prever, ni pudo contrarrestar, causando verdaderos estragos en las filas y los ánimos del ejército invasor.

Fue tanta la confusión y el desconcierto, que aquellos provocaron, que al trayecto que unía Ronda con Marbella, próximo a la Sierra de las Nieves, las tropas galas lo llamaban “El Camino de la Muerte”.

Uno de aquellos bandoleros, fue el capitán Vicente Moreno Baptista, testigo de la debacle en la localidad toledana de Ocaña, que decidía conformar su propia cuadrilla para hacer frente al invasor por otros medios, actuando por la localidad malacitana de Benamargosa, siendo temible los meses que estuvo activo, hasta que apresado, moría ejecutado el 10 de agosto de 1810 (fue declarado héroe nacional, por el «Consejo de Regencia del reino», que mediante Real Decreto, establecía, -“dar por vivo a Don Vicente Moreno”-, de forma que al pasar revista las tropas de su antiguo Regimiento en Málaga, el capitán de mayor antigüedad debiera responder por él, al grito de -“¡presente!”-.

Con el final de la Guerra de la Independencia, a partir de 1814, aquellos bandoleros con sus cuadrillas dispersas se fueron adueñando literalmente de los caminos rurales de todo el país, imponiendo su ley y llevando la inseguridad y el miedo a todo aquel que los transitaba.

Tratando de hacer frente a estos actos de creciente bandolerismo varios fueron los intentos para acabar con aquellos, aunque infructuosamente, mediante la creación de diferentes Cuerpos armados, como la Legión de Salvaguardas, los Celadores Reales o los Salvaguardias Reales, sin éxito alguno, hasta la llegada del Segundo duque de Ahumada y su creación en 1844 (siendo reina Isabel II) del Cuerpo de Seguridad de la Guardia Civil.

La primera aparición pública de este nuevo cuerpo armado tuvo lugar en las proximidades de la plaza de Atocha el 1 de septiembre de un día como hoy de 1844, cuando mil quinientos hombres de infantería y trescientos setenta de caballería desfilaban frente a un gobierno que presidía Ramón María Narváez.

La primera intervención de la Guardia Civil tuvo lugar el día 12 de ese mismo mes en Navalcarnero, a 35 km al suroeste de Madrid evitando el asalto de la diligencia que se dirigía a Extremadura.

Fue precisamente un 1 de septiembre, de 1988, cuando la Academia jienense de Baeza, incorporaba las primeras doscientas seis aspirantes femeninas, pertenecientes a la 94ª promoción. Al finalizar el curso, el 23 de junio de 1989, de los dos mil cuatrocientos treinta y seis nuevos agentes, ciento noventa y ocho eran mujeres, las primeras guardias civiles.

Para la graduación y entrega de despachos a aquellas féminas se les proporcionó una falda pantalón y unos zapatos de medio tacón, nada práctico en realidad (algo que cambiaría poco tiempo después al diseñarse un mismo uniforme para ambos). Al término de dicho acto, presidido por el general de brigada Arturo Lafuente Cánovas, en las filas de los chicos se registraron, fruto del calor y las emociones, cuatro mareos frente a los tres sufridos en la de las mujeres (algo que celebraron con cierta sorna e ironía, llegando alguien a decir, -“hemos ganado 4 a 3”-).

Allí estaban, entre otras, María Ángeles Ruiz Alaminos (feliz de poder seguir con una tradición que hasta entonces solo podían llevar a cabo injustamente solo los hombres de su familia. Nieta e hija de guardia civil, y con el devenir de los años también esposa y madre de agente (de su hija Elena). Silvia Gil Cerdá, natural de Madrid, la primera mujer al frente de un área de montaña que en abril de 2021, fue nombrada la primera jefa de una Comandancia, la de Teruel. La cabo Belén Velasco la primera mujer en la Comandancia de la Guardia Civil de Valladolid, y también la cabo Carmen Gazapo pionera en la Agrupación de Tráfico de la pequeña isla canaria de La Palma.

La adaptación con los mandos y compañeros en general fue hasta cierto punto natural, salvando aquellas primeras caras de sorpresa de algunos veteranos que tuvieron de pronto que cuadrarse ante un mando superior como lo era Elena González que a sus 27 años acababa de aterrizar de teniente en la Escuela de Tráfico de Mérida, pero por lo general no hubo contratiempos que destacar.

Con los ciudadanos la normalidad tardaría un poco más, en algunos casos primero con las miradas atónitas que ponían aquellos al ver personarse un agente femenino, lejos del característico modelo del guardia civil, el del tricornio con bigote (que parecía casi conformar parte del mismo atuendo). Hay infinidad de anécdotas de estas agentes, como la cabo que realizando la tarea de toma de datos, preguntando las típicas cuestiones, del nombre y apellidos y edad, al preguntarle al ciudadano su dirección este sorprendido le preguntaba, -“ ¿estás ligando conmigo?”-. A Begoña Uña, por ejemplo, la primera mujer en un puesto de un pueblecito de Cuenca, le colgaban el teléfono cuando ella era la que respondía aquello de ‘Guardia Civil, dígame’, al pensar que se habían equivocado.

Hoy 1 de septiembre, se cumplen treinta y cinco años de aquellas primeras alumnas, a la que siguieron muchas más. En los últimos años, el porcentaje de presencia femenina ha aumentado notablemente, llegando a superar en las últimas dos promociones el 20% de la totalidad de nuevos guardias civiles que ingresan en las academias, de una plantilla que cuenta a día de hoy con un total de 6.665 mujeres, que representan un 8,57% del personal de este Cuerpo de Seguridad, al que rige el lema;

-“El honor es mi divisa”-y que sigue actuando con verdadero esritu de sacrificio

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