EL «NOVIETEO» … DE MANTI TE’O

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15 de septiembre…………….y entonces sucedió que……………………………….

……..viene de hacer un temporadón de esos que encumbran definitivamente a un deportista de élite, como lo es él, pieza clave y fundamental en la línea defensiva del equipo de fútbol universitario, del que además es su capitán, el de Notre Dame de Indianápolis. Los ocho premios que ha conseguido lo han convertido, a día de hoy, en el jugador más condecorado, en su posición, de toda la historia de la NCAA, al que los analistas le auguran un futuro más que prometedor, llegando incluso el prestigioso Mel Kiper a vaticinar que, de seguir así, este hawaiano de origen samoano, Manti Te’o, sería el número 1 del draft de 2013 de la NFL.

A nivel personal, a sus veintiún años, las cosas le van igualmente bien. Ha conocido por internet a una chica, samoana, como él, una morena preciosa, llamada Lennay, estudiante de la Universidad de Stanford, que se ha convertido, sobre todo este año, en un baluarte personal muy fuerte que le da ánimos, confianza y la fuerza necesaria para mejorar, como persona y como deportista, en su día a día.

Ella vive en Carson, en el estado de California, él, al norte de la ciudad de South Bend, en Indiana a casi 3500 km de distancia. Su intensa actividad deportiva, entre entrenamientos y partidos, no le permiten disponer del tiempo libre que quisiera para desplazarse tan lejos e ir a conocerla y cuando parecía que habían encontrado ese momento, aprovechando un parón en la competición, ella sufría un accidente con su automóvil, fruto del cual, era ingresada de urgencia en el Harbor-UCLA Medical Center donde para mayor desgracia le diagnosticaban “Leucemia mieloide aguda”. No quiere que la conozca así por lo que le ha hecho prometer que, mientras permanezca allí, no irá a visitarla.

Hablan prácticamente todos los días de alguna u otra forma, bien de viva voz o cuando se siente más cansada o agotada, “whatsapeando”. Por la noche, ambos que son muy religiosos rezan juntos. Manti se siente, a pesar de las duras circunstancias que les ha tocado vivir, dichosamente feliz, y a pesar de la distancia muy acompañado. El día que tiene partido al salir al campo, sabe que ella desde su habitación lo está viendo, nunca se siente solo, porque ella se encarga de darle la fuerza que él necesita.

En la previa antes del tercer partido contra Michigan State, en el Spartam Stadium, el 15 de septiembre de un día como hoy, de hace once años, un Manti Te’o visiblemente afligido y cariacontecido confirmaba ante la prensa, reunida al efecto, que llevaba cuatro días especialmente duros y amargos al haber recibido, el martes 11, la noticia de la muerte de su abuela Annette Santiago y apenas seis horas más tarde el fallecimiento del que declaraba había sido el “amor de su vida”, Lennay Kekua, dos pérdidas el mismo día.

Aún así por deseo expreso de ella iba a jugar el encuentro y no acudiría al entierro de su prometida. Todos los focos se centraron aquella noche en el jugador que rindió a un nivel rozando lo extraordinario, igual que hiciera a lo largo de esa temporada en el que los “Irish” (que así es como se conoce al equipo de Notre Dame) quedarían invictos ganando los doce partidos de la fase regular disputada hasta el 24 de noviembre de ese mismo año.

La prensa y la mayor parte de los aficionados, admiraban la entereza de este bravo jugador, considerado uno de los grandes favoritos para ganar la final del campeonato nacional que se iba a disputar el 7 del mes de enero de 2013 contra la Universidad de Alabama, en el Sun Life Stadium de Miami. Dos equipos en plena forma del que los de la marea carmesí, los de Alabama, solo habían perdido un encuentro, contra Texas A&M. Además, Manti Malietau Louis Te’o era el mejor colocado para llevarse el premio Heisman, que se hace entrega al mejor jugador de fútbol americano universitario.

Participó activamente en iniciar una campaña para recaudar fondos a favor de quienes padecían leucemia, como su novia.

Y haciendo bueno el dicho aquel de “jamás se desvía tanto el hombre de su camino como cuando cree estar seguro de conocerlo”, Manti Te’o recibía, el 26 de diciembre, a tan solo doce días de la final, la visita de los periodistas, Timothy Burke y Jack Dickey del «Deadspin», que le comunicaban que habían llegado a la firme conclusión de haber sido aquel víctima de un engaño. No había ingreso, en ningún hospital, de ninguna Lennay Kekua, ni certificado de defunción, ni existencia constatable de aquella mujer. Las fotos que se atribuían a la fallecida, pertenecían a una mujer llamada Diane O’Meara, ajena por completo a aquel asunto, víctima de una suplantación de identidad.

La sala en la que Manti Te’o había recibido a los dos periodistas quedó en absoluto silencio. Este confesaba haber recibido, justo esa misma semana, la llamada de la persona que creía que estaba muerta confesándolo todo. Sin saber qué dirección tomar y tras consultarlo con Jack Swarbrick, director deportivo de Notre Dame, había decidido guardar silencio hasta disputar la final. Cómo era posible que alguien pudiera haber sido tan cruel de llevar a cabo semejante “broma”. ¡Había amado, deseado, rezado, hasta llorado durante semanas la pérdida de alguien que no existía!

La realidad era que un hombre que conocía de la infancia llamado Ronaiah Tuiasosopo, enamorado de él, antiguo compañero también de la escuela de la mujer suplantada, de la que había tomado fotografías de su facebook, creaba un perfil falso para poder ponerse en contacto con él. Descubrir la verdad fue al mismo tiempo doloroso y muy humillante.

Doce días más tarde se disputaba la final en la que Alabama se imponía por un rotundo 42 a 14 frente a una Notre Dame desconocida y un Manti Te’o abatido que más que jugar, deambularía por el campo, mostrándose vulnerable por primera vez en su vida.

Aquel jugador no volvería a ser el mismo. De ser vaticinado para ser seleccionado con el número 1 del draft, acabó descendiendo hasta el puesto trigésimo octavo, en el que unos Chargers por aquel entonces con sede en San Diego, California, se hacían con sus servicios.

El 16 de agosto de 2022 Netflix estrenaba el documental basado en esta historia, bajo el título “la novia que nunca existió”, dirigida por Ryan Duffy y Tony Vainuku, con una duración de dos horas.

Manti está casado desde el 28 de agosto de 2020 con Jovi Nicole Engbino una instructora de fitness https://www.instagram.com/jovi.nicole/?hl=es. Ronaiah ahora es una mujer transexual, llamada Naya. El jugador, indignado, colérico y ofendido finalmente, desconociendo la nueva identidad de Tuiasosopo, le mandaba un mensaje públicamente;

-“Ronaiah, quiero que sepas que no te guardo rencor en mi corazón, acepto tus disculpas, te perdono”-.

 

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