ASALTO… EN CASA DE LOS CRUYFF

22SEPT2023

22 de septiembre……………………..y entonces sucedió que………………………….

……………está siendo esta, una temporada atípica y bastante complicada para él, la cuadragésima séptima edición de un campeonato liguero, que coincide con el año de su nacimiento, el 47 y de la que curiosamente va a acabar proclamándose campeón, con 47 puntos, el Real Madrid, seis más que un F.C Barcelona que quedará en segunda posición.

Se ha perdido la pretemporada entera, diez partidos amistosos más las dos primeras jornadas del Campeonato Nacional de Liga (la Real Sociedad en casa y el Betis en Sevilla), desde que el pasado mes de julio, el 26, recibiera un fortísimo golpe en su pierna izquierda en un encontronazo con el defensa del Hamburgo, Peter Nogly, que le haría pasar, aquella misma noche, por el quirófano, siendo operado exitosamente por el doctor González Adrio.

Tras cincuenta y siete días de larga espera, hacía una semana, el miércoles 14, volvía a jugar en partido oficial, primer encuentro de la Copa de la UEFA contra el Steaua de Bucarest y en el que se imponían con un contundente 5 a 1 (siendo suyo uno de los goles).

Este fin de semana, con ligeras molestias, no ha viajado con el equipo a Bilbao para disputar el partido correspondiente a la tercera jornada y en la que han acabado empatando a cero. Le encanta los lunes por la noche echarse en el sofá, ponerse la tele y ver los resúmenes. Hoy además, están retransmitiendo un partido del Campeonato Europeo de Baloncesto que se juega en Bélgica (del 15 al 24), y en el que englobados, en el mismo grupo, están las selecciones de España y la de los Países Bajos.

Hace una noche agradable, en la que plácidamente recostado en su sofá favorito está viendo el partido de la selección de España contra la anfitriona, en un encuentro en el que acabará imponiéndose un punto arriba, 93-94 la selección española.

Los niños, Chantal de seis años, Susila de 5 y Jordi de 3 ya están acostados desde hace rato. Sobre las nueve y media llaman al telefonillo. Contesta Danny, la mujer de Cruyff. Es el conserje que les avisa que hay un holandés que trae un paquete de parte de Rinus Michels (el entrenador del Fútbol Club Barcelona) que ha recogido en el Hotel Princesa Sofía y que siguiendo sus instrucciones tiene que entregar él mismo en mano.

Rinus vive en ese hotel, junto a la Diagonal a diez minutos del Nou Camp, por lo que no les extraña que haya enviado a un paisano, con “vete a saber qué”, a estas horas de la noche.

Abre la puerta el mismo Johan a aquel hombre corpulento, que le entrega un sobre en cuyo interior hay una revista de Don Balón, el cual aprovechando el desconcierto creado, saca de su abrigo una escopeta, de cañones recortados, con la que le apunta directamente a la cabeza, al tiempo que le conmina a dejarle entrar. Casi en la misma puerta se encuentra Danny a la que también obliga a ir con ellos al salón.

Sienta en una silla del fondo a la mujer al tiempo que rápidamente ata las manos de Johan con una cuerda que lleva en uno de sus bolsillos. Cruyff trata de hacerle entrar en razón. Le preocupa en este momento que en casa haya un arma, que posiblemente esté cargada, y que los niños estén cerca durmiendo. Le pregunta si lo que quiere es dinero puede llevarse el que quiera, mientras aquel sin inmutarse lo coloca en el suelo con los pies en alto atados a una silla.

Por la cabeza de Johan pasan multitud de imágenes, como la de la niña desaparecida en Valencia, Verónica Carlier, la hija adoptiva del cónsul de Bélgica en Valencia, que a principios de este mismo mes de septiembre, el día 5, jugando en el jardín de su casa, en la urbanización Campo Olivar en Godella, en un descuido de su madre desaparecía sin dejar rastro, siendo su cuerpo sin vida encontrado tres días después a escasos 80 metros de allí. Tenía cuatro años, casi la misma edad que tienen sus hijos.

Las ligaduras en la pierna y la posición en la que le coloca le molestan y se lo hace saber. Así que el corpulento asaltante, tomando un cojín del sofá se lo coloca debajo del cuerpo, momento en el que Danny, aprovecha para salir corriendo por el pasillo hacia la puerta del piso, dando gritos, precipitándose escaleras abajo, siendo, en un acto reflejo, rápidamente perseguida por aquél, que sin prestar demasiada atención deja olvidada el arma en el suelo.

Johan, presa del pánico logra zafarse de los nudos, tomando la recortada y saliendo igualmente por el rellano corriendo por las escaleras, momento en el que numerosos vecinos del edificio, alertados por el ruido y los gritos salen de sus casas, persiguiendo a aquel al que acaban enfrentándose, logrando reducirlo.

El asaltante, sería posteriormente identificado como Carlos González Verburg, nacido en Barcelona, hijo de padre gallego, Abundio y madre holandesa, Pieternella, que lleva todo aquel verano diseñando su plan. En la misma calle del edificio de los Cruyff, el 4 de Caballeros, la policía encuentra una furgoneta Volkswagen con matrícula de los Países Bajos en cuyo interior hay un colchón. Según los investigadores, todo presumiblemente apuntaba a un intento de secuestro.

El 22 de septiembre de un día como hoy, de hace cuarenta y seis años, en su primera página el diario ABC se hacía eco de la noticia. Los siguientes seis meses el club pondría a disposición de la familia escoltas privados que les acompañarían las veinticuatro horas del día, a veces, quedándose incluso a dormir en el salón de casa.

Tal era el miedo que sentía que aquella acabaría siendo su última temporada en España, renunciando incluso a acudir al Mundial que se iba a celebrar del 1 al 25 de junio en Argentina por no querer dejar sola a la familia. El mismo seleccionador neerlandés, Ernst Happel, llegaría a desplazarse hasta la Ciudad Condal para intentar convencerle, en vano.

Se fue a Holanda a vivir, se compró dos dóberman. Cuentan que al llegar allí la policía holandesa le advertía: «Si alguien salta la valla y los perros atacan, el culpable serás tú, Johan. A lo que este respondía;

Los perros los tengo para defenderme. El que salte la valla no creo que lo haga para traerme flores, sino para robarme o cometer algún delito supongo”—.

 

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