ABO, EL HÉROE DEL MONOPATÍN

3-4

3 de junio…………………………..y entonces sucedió que……………………………

………va charlando animadamente con su amigo Guille (Sánchez-Montisi), al que le une una buena amistad y la misma pasión por el skateboard. No hace mucho que han descubierto un lugar perfecto para tirarse en monopatín, al lado del río Támesis, muy cerca del puente de Waterloo, en pleno barrio de South Bank, un antiguo estacionamiento subterráneo, abandonado, al que los londinenses llaman Southbank Skate Space, lleno de escaleras, rampas, recovecos y sitios donde hacer las delicias de estos «surfistas de las aceras», en donde se encuentran con otro amigo, Javier.

Es sábado, día libre, así que Echeve se ha puesta las Vans de suela blanca, unos vaqueros y un suéter negro, «estilo casual» le llaman, informal, vamos, como a él le gusta ir cuando no tiene que vestirse con el traje de chaqueta para ir al HSBC en el que trabaja como analista de prevención de blanqueo de capitales.

Hace nueve días que ha cumplido los treinta y nueve y Echeve, Igna o como le llaman sus amigos “Abo” (de Abogado), se siente en la plenitud de su vida personal y laboral. Lleva año y medio viviendo en Londres (donde además vive su hermana y su sobrino), un verdadero sueño hecho realidad, para el que se ha estado preparando durante muchos años. De hecho posee una doble licenciatura en Derecho, por la Complutense de Madrid y La Sorbona de París, y además del castellano y el francés, habla otros dos idiomas más, inglés y alemán. Un crack.

Los que le conocen admiran su carácter humilde, siempre dispuesto a ayudar a los demás.

Durante toda la tarde del día 3 de junio, de un día como hoy, de hace cinco años, Abo se lo pasa en grande, haciendo lo que más le gusta, piruetear con su skate. Dentro de poco se irá de vacaciones, como hace todos los veranos, a Comillas (a 50 km al oeste de Santander) y allí podrá practicar otra de sus grandes pasiones, «el surf», junto a su otro amigo Guille (González-Arnao), con el que suele acudir a la playa de Gerra, entre San Vicente y la misma Comillas.

Deciden ir a cenar algo a la cafetería del Tate modern de la calle Holland o sino, algo caerá en el Borough Market, regresando en bicicleta, de esas de alquiler municipal, en dirección hacia el puente de Londres, por Waterloo road girando por The Cut, a la altura del teatro “the old Vic”.

Van tranquilos, charlando animadamente, son cerca de las nueve, de una noche muy apacible. Junto al puente de Londres, se percibe el bullicio de la gente que disfruta igualmente de una buena velada que han salido a cenar o a tomar algo por los bares y restaurantes que constituyen el Mercado de Borough (la pasta del Padella, las tapas del Brindisa, los pescados del Fish o del Applebee’s, o los cafés del Elliot’s), de una noche en la que se televisa, en muchos locales, el partido de fútbol de la final de la Champions que enfrenta a la Juventus de Turín con el Real Madrid.

En uno de aquellos restaurantes, el Lobos Meat & Tapas (de Cortés, Joel, Roberto y Rubén), una pareja, Marie Bondeville y su novio Oliver Dowling disfrutan de una cena romántica.

En un momento dado, cerca de las diez de la noche, una furgoneta de color blanco parece desviarse de su camino subiéndose a la acera, zigzagueando, arrollando a un grupo de viandantes que en esos momentos caminan por el puente de Londres en dirección al Mercado.

Los gritos y el fuerte impacto alertan a quienes se encuentran por la zona que llevados por la curiosidad se acercan al lugar del accidente. Al aproximarse a la furgoneta, que ha acabado estrellada contra unas rejas próximas a la catedral de Southwark, arriba del “Boro Bistro”, preocupados algunos también por sus tres ocupantes, tratando de ofrecer su ayuda y socorrerlos, huyen despavoridos al verlos salir desde su interior armados, con lo que parecen ser cuchillos carniceros, arremetiendo, contra todos los que por allí se encuentran, indiscriminadamente.

 Los chillidos de pavor junto a aquellas carreras, alertan todavía más a quienes se encuentran en los establecimientos del Borouhg Market que sorprendidos se asoman hacia las salidas de aquellos establecimientos. Y justo en ese momento, en el que abandonan el local de los“Lobos”, Marie Bondeville y su novio Oliver Dowling, es cuando, sin mediar palabra alguna, son vilmente atacados por estos tres terroristas.

En el instante en el que ella está siendo asaltada, recibiendo cerca de dieciocho puñaladas, Abo, Guille y Javi llegan montados en sus bicicletas a aquel lugar. Un minuto antes se habían cruzado con un hombre, que dando tumbos, les había dado la sensación de encontrarse en estado ebrio, siendo entonces conscientes de que quizás el pobre hombre en realidad estuviera mal herido.

Y cuando Guille y Javi van a decir algo, se dan cuenta de que Abo, sin pensárselo dos veces, ha dejado su bicicleta y ha salido corriendo a defender a aquella chica que está siendo agredida, sacando desde su espalda su tabla con la que se defiende de la embestida, cuchillo en mano, de uno de aquellos asaltantes, propinándole un fuerte golpe en el rostro, sin ser consciente que por la espalda, uno de aquellos, le acaba asestando una cuchillada que le entra por uno de sus costados.

Los dos amigos petrificados, dudan. Cuando quieren acudir al lugar se dan cuenta que los tres hombres armados se dirigen hacia ellos, a los que tras arrojarles las bicicletas encima, huyen a la carrera, tratando de ponerse a salvo, dándoles tiempo de poder ver a su amigo, allí tendido en el suelo agarrado a su tabla. La última imagen que tendrán de él.

La policía hace acto de presencia, acordonando la zona y en apenas diez minutos acabando con aquellos tres terroristas. No permitiendo aproximarse a nadie al lugar en el que se ha quedado Abo tendido.

Nadie volverá a saber nada de él. ¿Estará herido?. ¿Quizás en algún hospital?. Las dudas les reconcomen a todos ellos, y el no haber podido reaccionar a tiempo y poder acudir a ayudarlo, una sensación que les atormenta. Y aquella última imagen suya, tendido en el suelo, agarrado a su tabla, con los ojos abiertos…

Hasta que la policía ofrece la lista de los ocho fallecidos (Ignacio Echeverría Miralles de Imperial, Chrissy Archibald, Sébastien Bélanger, Kirsty Boden, Sara Zelenak, James McMullen, Alexandre Pigeard y Xavier Thomas), y junto a ellos 48 heridos.

Por un héroe, al que desde entonces conocen como “el héroe del monopatín”, por su valentía, por su gesto, por su querer ayudar…siempre en nuestros corazones…

-“Todas las almas consiguen superar la muerte, por tanto son inmortales, pero las de los justos y los héroes, son divinas”- [Cicerón].

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Quiero agradeceros, a todos, a cada uno de los que me habéis estado acompañando durante todo este tiempo, cada viernes, en esta maravillosa aventura que es poder narraros anécdotas, historias y curiosidades. Ha llegado el momento de hacer un alto en el camino, un pequeño paréntesis, de dejar de escribir durante una temporada. Voy a disponerme a viajar en el tiempo y poder volver tras el verano cargado con muchas más historias que poder contaros.

Tened muy buen verano, nos vemos en septiembre.

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