EL HIJO ILEGÍTIMO DEL REY EMÉRITO.

281217

28 de diciembre…………………y entonces sucedió que……………..
…………………aquella Semana Santa de 1962, en su residencia de Estoril los nervios atenazaban a un entonces jovencísimo, de veinticuatro años de edad, Juan Carlos de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, ante la inminente celebración de su enlace matrimonial con Sofía de Grecia, previsto para el 14 del mes de mayo de ese mismo año.
En un intento por atenazar aquellos nervios, propios de quienes se cuestionan la sobriedad y seriedad que provoca el aludido enlace, en Villa Giralda, Alfonso Álvarez junto a Jaime Carvajal, dos de sus más allegados amigos de la infancia, le convencen para irse unos días al Pirineo catalán, y más concretamente hacia Baqueira Beret, en el Valle de Arán (lugar donde al cabo de unos años, siendo ya rey de España, pasará momentos felices en compañía de sus familiares, sobre todo durante los meses de  invierno, coincidentes con el periodo navideño).
-“Venga don Juanito”- (que así era como le llamaban cariñosamente), -“¡¡vamos a apurar esa soltería!!”-.
De esta forma, aquellos tres amigos a los que más tarde se unirían Juan José Macaya y José Luis Leal, acudieron al aludido lugar, a realizar una despedida de soltero como –“Dios manda”-.
Y así, Alfonsito Álvarez, el “Carva” y don Juanito, en el mini de este último, -“que iba como un tiro”-, según afirmaba Juan Carlos, se dispusieron a hacer los cerca de mil doscientos kilómetros que hay de distancia entre Estoril (donde pasaban la semana santa) y las pistas de Baqueira, a razón de cuatro horas de conducción para cada uno, teniendo prevista la llegada pues, aproximadamente, en unas doce horas.
De Estoril, pasando por Badajoz a Madrid y de allí a Zaragoza, donde tentados estuvieron de acudir a saludar a los amigos de la academia militar, pero que al final declinaron ir, porque aún tenían un largo camino por recorrer, y finalmente, a la altura de Barbastro, dejando a mano izquierda el parque natural de la sierra de Guara, por Monzón, toman una travesía equivocada y acaban perdiéndose, llegando a pasar por Lérida, Manresa, y Vich, para acabar en un pequeño pueblecito llamado Amer, en la provincia de Gerona.
Exhaustos, de tantas horas de viaje, desorientados, perdidos y cansados, deciden pasar la noche en la citada localidad gerundense, en donde, logran hospedarse, como buenamente pueden, en una de las casas que tiene el alcalde de Barcelona, José María Porciolés, en aquella población, enfrente del Ayuntamiento, justo arriba de una pastelería, “Pastisseria Puigdemont” que desde el año 1927, hace las delicias de los lugareños, con su tradicional horno de leña.
Juan Carlos, más intrépido y aventurero que los otros dos amigos, una vez asentados en el domicilio del alcalde, decide irse a dar una vuelta por el pueblo, entrando en la mencionada pastelería, sin duda, tentado por el extraordinario y sugerente olor que desde allí procedía.
En el pueblo nadie le conoce, nadie sabe que es el nieto de Alfonso XIII, y eso le procura una sensación de libertad infinita. Al entrar le atiende una mujer, de nombre Nuria, que además de llevar las funciones administrativas del negocio, cuando su marido Xavier, el pastelero, se encuentra en el obrador, en la tahona o haciendo los recados necesarios, despacha los pedidos de los clientes.
El flechazo entre ambos cuentan que fue instantáneo. El apuesto joven y encantador, sucumbió a la belleza de aquella muchacha, que de igual forma no supo contener, ni disimular su repentino deseo. Nadie fue testigo de aquel suceso, pero nueve meses después de aquel asunto, el domingo 29 de diciembre de 1962, Nuria Casamajó traía al mundo un varón, rubio, al que de nombre ponían Carles, Carles Puigdemont Casamajó.
Hace relativamente poco tiempo, la periodista Pilar Eyre, en el programa de Risto Mejide, el “Chester”, confesaba este asunto, sin dar demasiadas pistas, pero sabiendo de lo que hablaba, al señalar que ella conoce “secretos del rey que nadie imagina”. En un momento determinado, sentada en aquel “sillón” llegaba a confesar que, -“el rey emérito, don Juan Carlos, podría tener un hijo ilegítimo. Alguien que no nos podríamos ni imaginar, porque es muy famoso y conocido” (https://youtu.be/iZ_o8FPlxwE?t=56), (https://youtu.be/D3DcWVj1NT4?t=68).
La foto que acompaña esta reseña, en la que se puede observar el encuentro que tuvo lugar entre ambos, cuando Carles cumplía siete años, demostraría la veracidad de esta auténtica primicia dada por la periodista, y que aclararía la animadversión que el aludido político ha desarrollado contra el reino de España.
Recuerden que nada es lo que parece, y más en un día tan señalado, como hoy, en el que cualquier cosa es posible. Ya lo decía Shakespeare, en Macbeth,  “Mira que a veces el demonio nos engaña con la verdad, y nos trae la perdición envuelta en dones que parecen inocentes.” 
 

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