SAN VALENTDIETH

14FEBRERDIETH

14 de febrero……………………..y entonces sucedió que……………………….
……………………..a las tres de la madrugada del jueves, 14 de febrero de 2013, el atleta sudafricano Oscar Pistorius, se dirige, con su arma en la mano, hacia el cuarto de baño que se encuentra próximo al dormitorio, en su domicilio del lujoso complejo residencial de Silverwoods en Pretoria, la capital, tras escuchar ruidos procedentes desde el interior del aludido habitáculo, temiendo ser estos producidos por un intruso, que probablemente ha podido tener acceso a su interior desde la ventana del mismo, permaneciendo allí escondido.
Con el sobresalto y la inquietud propia del momento no ha tenido tiempo de colocarse sus prótesis transtibiales de fibra de carbono, por lo que camina, como puede, sobre sus muñones. Tras pedir a su pareja, con quien lleva saliendo tres meses, la modelo Reeva Steenkamp, resguardarse en lugar seguro, creyendo que aquella continua durmiendo en la cama, y al no poder abrir la puerta del referido cuarto de baño, al encontrarse esta cerrada desde su interior, abre fuego, hasta en cuatro ocasiones, sobre la misma.
Haciendo uso de uno de esos bates que son utilizados para golpear la pelota en el juego del críquet, Pistorius logra a duras penas abrir aquella puerta, encontrándose en el suelo muerta a su novia, cuyos disparos habían alcanzado de pleno su costado derecho.
El atleta, de 26 años de edad, célebre por correr sobre unas prótesis, al haber sufrido la doble amputación de sus extremidades inferiores, y que poseía las marcas mundiales de las pruebas de los 100, 200 y 400 metros lisos, había causado sensación al acudir a la gala de los premios del deporte sudafricano de 2012, en compañía de la modelo de 29 años. Ambos parecían hacer muy buena pareja, a pesar de la advertencia que el tatuador macedonio Predrag Dimevski, al que cariñosamente conocen como “Pepi”, en su local SA Hardcore Tattoos de Johannesburgo, le hiciera a la modelo con ocasión de realizarle un tatuaje en su tobillo con la palabra “Leona”, al que no parecía agradar del todo, por lo que contaban de la presunta irascibilidad de carácter del referido atleta.
Pistorius tras aquel incidente, dio aviso al gerente de la urbanización, solicitando con urgencia una ambulancia. Sacando del cuarto de baño el cuerpo sin vida de Reeva lo bajó hasta la misma entrada de la vivienda, dejándolo a los pies de la escalera, donde lo cubrió con toallas. Sobre las cuatro y media de la madrugada se personaba en el domicilio del atleta, el oficial Hilton Botha, que tras una primera observación del lugar de los hechos y la toma de declaración de aquel, en sus anotaciones escribía “posible asesinato con premeditación, grado seis”, procediendo a realizar la consiguiente detención del sospechoso, que afligido afirmaba ser víctima de un “lamentable error”.
En uno de los juicios más mediáticos del país sudafricano, con cámaras de televisión emitiendo en directo, se procedió a celebrar el mismo, iniciándose, el lunes 3 de marzo de 2014, siendo presidido por la juez Thokozile Masipa que desde la sala del tribunal superior de Gauteng, en Pretoria, conocería del mismo. El fiscal, Gerrie Nel, acusaba formalmente a Oscar Pistorius de homicidio premeditado, al haber intencionadamente, disparado sobre su novia tras, según afirmaba, una fuerte discusión, mientras que su abogado defensor, Barry Roux de 62 años, argumentaba que el atleta, motivado por un lamentable error, había realizado los disparos, pensando que verdaderamente abría fuego sobre un intruso.
La fiscalía mantenía que los disparos habían alcanzado a la joven por su costado derecho, lo cual implicaba que esta no se encontraba sentada en el inodoro, en el momento de los impactos, sino en posición de cuclillas, probablemente agazapada detrás de la puerta, que previamente y desde su interior había cerrado.
Presentaba durante aquella primera jornada como testigo, a una vecina, la profesora universitaria Michelle Burger, que aseguraba, desde el estrado, haber escuchado la noche de autos unos “gritos terribles” de mujer. Según afirmaba, ella y su marido, se habían despertado, sobresaltados, sobre las tres de la madrugada de aquella noche, por los gritos que procedían desde la casa de Oscar Pistorius, situada a poco menos de doscientos metros, unos gritos, según describía, “de terror y agonía”, a los que siguió la primera detonación de un disparo, y posteriormente tres más, agrupados.
La sentencia, dictada durante el mes de octubre de 2014, absolvía a Pistorius de la premeditación, reconociendo su culpabilidad de manera imprudente, condenándole a una pena de cinco años de prisión, que sería ampliada, en un nuevo juicio, celebrado en julio de 2016, a seis años de cárcel en total.
Finalmente la Corte Suprema de Apelaciones de Bloemfontein, capital judicial de Sudáfrica, tras el recurso presentado por la propia fiscalía y la familia de la modelo, lo acabó condenando a una pena definitiva de quince años, a los que habría que descontar el tiempo que llevaba recluido, siendo por tanto la pena impuesta de trece años y medio de prisión, que cumple desde entonces en el penal de Atteridgeville.
En el siguiente enlace momentos de este juicio https://youtu.be/cJdQe7zaJFU en el que la defensa solicita de Pistorius que camine sin sus prótesis y demostrar su vulnerabilidad.

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