Y SUCEDIÓ QUE….ESPAÑA ADELANTÓ LA HORA.

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16 de marzo…………………….y entonces sucedió que……………….
…………………………………..en 1940 la guerra en Europa era ya un hecho. Tras las anexiones alemanas de Austria y de los Sudetes (con el beneplácito del resto de las potencias europeas, en un intento baldío por intentar aquietar las ansias territoriales del voraz Hitler), y la  ocupación de toda Checoslovaquia, se produciría en septiembre de 1939 el considerado como punto de partida de esta Segunda Guerra Mundial, mediante la invasión de Polonia por parte de la Wehrmacht y la consiguiente exigencia británica, a través de su embajador en Berlín, de una retirada inmediata de aquellas tropas, de la que al no recibir respuesta alguna, le declaraba, junto a Francia, la guerra.
El mapa de Europa, a principios de 1940, presentaba pues a una Alemania con un ejército rebosante de ambiciones territoriales, una Italia con un régimen políticamente afín, al igual que una España, en sintonía con aquella, en donde recién concluida una guerra civil, el 1 de abril de 1939 se declaraba inicialmente no beligerante y neutral.
El sábado 16 de marzo de ese mismo año de 1940, de hace hoy por tanto, setenta y ocho años, se formalizaba, la Orden Ministerial del día 7 del mismo mes, en la que a través de un breve articulado, de cinco apartados, “consideraba la conveniencia de adoptar un horario nacional acorde al de otros países europeos, con las utilidades y ventajas que ello conllevaría”, determinándose un adelanto temporal, en la hora legalmente establecida, de sesenta minutos, de manera que a las 23´00 horas, del ya referido sábado 16 de marzo, se acondicionaran las manecillas de los relojes a las 00’00 horas del entonces domingo 17.
La susodicha Orden Ministerial, firmada por Valentín Galarza Morante, el entonces subsecretario de la presidencia del gobierno, desde agosto de 1939 hasta mayo de 1941 (fecha en la que acabaría siendo designado ministro de la gobernación), concluía en su quinto apartado, que “oportunamente y a su debido tiempo, se señalaría la fecha en la que debiera ser restablecida la anterior franja horaria”, de manera que aquel cambio, en un principio, tenía por lo tanto carácter exclusivamente temporal, debiendo retornar esta, a la anteriormente establecida. Un hecho, que sin embargo, no se llegaría a llevar a cabo,  una vez concluida la guerra, ni durante los cerca de cuarenta años que duraría el régimen recientemente establecido, ni tampoco en los otros tantos años de democracia en España.
No era esta sin embargo la primera vez que se modificaba la hora oficial peninsular, pues en plena guerra civil el ejecutivo de la zona republicana, con fecha de 30 de abril de 1938, adelantaba una hora el horario de invierno, dándose la curiosa circunstancia de coincidir, en aquel periodo, dos horas oficiales y diferentes, que regían en cada una de las dos zonas enfrentadas.
Este nuevo ajuste, suponía en la práctica, por ejemplo, que la ciudad gallega de A Coruña, a partir del aludido sábado, tendría el mismo huso horario que Berlín la capital de Alemania, situada a unos 2500 Kms de distancia, mientras que paradójicamente la ciudad portuguesa de Oporto, que se encuentra más próxima, a unos 300 Kms aproximadamente, tendría desde entonces establecida una hora menos, con la misma intensidad de luz solar.
En 1941, Francia, Gran Bretaña y Portugal, anunciaban también el adelantamiento de su sincronización horaria acorde con el país germano, por cuestiones meramente tácticas y durante la vigencia de aquel conflicto armado. De hecho, a la conclusión de este, en mayo de 1945, excepto Francia y España, que dando como argumento la conveniencia del mismo horario para sus enlaces ferroviarios, permaneciendo en él, la mayor parte de los países, regresaban a sus horarios anteriores, mucho más acordes a sus posiciones geográficas correspondientes, establecidas con el  denominado meridiano de Greenwich, adoptado en 1884 mediante una conferencia internacional, celebrada en Washington, a la que asistieron veinticinco países y en la que a partir de una línea imaginaria que unía los dos polos, dividiendo la Tierra en dos semicircunferencias iguales, permitía establecer los diferentes husos horarios, como una forma paliativa del ahorro energético  a nivel mundial.
Sería a partir de 1974 como consecuencia de la llamada crisis del petróleo, cuando se estableció igualmente el denominado horario de invierno, en virtud del cual,  y para aprovechar más las horas que procura la luz solar y la consiguiente reducción energética que esta conlleva, se estableció, para el último domingo del mes de octubre, retrasar en una hora los relojes, un cambio en el que se notan los beneficios de situarse en un huso horario más adecuado y conveniente, (previsto este año de 2018 para la madrugada del domingo 28 de octubre).
El 26 de septiembre de 2013, la reportera del Washington Post, Caitlin Dewey, en la misma línea de investigación, publicaba un reportaje bajo un más que elocuente titular que decía; -“Los españoles son menos productivos y están constantemente cansados porque España está en el huso horario equivocado”-, manteniéndose en una hora fuera de sintonía con los países que la rodean, con unas jornadas de trabajo “interminables” en las que pueden llegar a invertir, para el tiempo dedicado a la comida, -según recogía el mismo informe-,  hasta dos horas de duración  y en la que no es de extrañar, que realicen unas cenas a partir de las nueve e incluso diez de la noche, con la consiguiente sensación de desfase en sus horarios.
Ese mismo jueves 26 de septiembre se solicitaba la creación de una subcomisión parlamentaria en el Congreso para el estudio sobre la racionalización de los horarios laborales y su acercamiento al europeo.
De cualquier forma, durante la madrugada del sábado 24 al domingo 25 del presente mes de marzo, los relojes volverán a adelantarse una hora, con esa extraña sensación que nos acompañará durante los primeros días de que nos han “quitado una hora”.
Que difícil pues, es hacer cumplir el refranero en este aspecto en particular cuando señala que, -“Si fuera posible a las diez en la cama estés, y si puede ser antes que no sea después”-.

 

 

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