PELIGROSO COMO UN TERREMOTO.

1804

18 de abril………………….y entonces sucedió que…………………..

…………………..pasaban doce minutos de las cinco de la mañana de aquel miércoles, 18 de abril de 1906, de un día como hoy, cuando los habitantes de la ciudad de San Francisco (y de toda su bahía) se despertaban sobresaltados como consecuencia de los fortísimos temblores ocasionados por un seísmo, que en apenas un minuto, acabaría por destruir la mayor parte de la ciudad. A aquella enérgica sacudida de la Tierra le sobrevenía el derrumbe de los hogares de cerca de tres cientos mil vecinos (de los cuatrocientos mil que tenía la ciudad californiana por aquel entonces), cerca de quinientas manzanas edificadas asoladas, a las que rápidamente se propagaban una serie de incendios que tardarían tres días en ser extinguidos, dejando San Francisco en ruinas, y con un cómputo final de tres mil muertos. En el siguiente enlace, una visión de como quedaba la ciudad https://youtu.be/0Z7-JO8jGmY.

Entre aquellos escombros, sin apenas tiempo para lamentaciones, comenzaron las tareas de reconstrucción de lo que quedaba en pie de aquella ciudad.

Cuarenta y un años más tarde, el viernes 18 de abril de 1947, nacía en Salinas, al sur de San Francisco, Herbert William Mullin, que terminaría haciéndose tan famoso y devastador como el tristemente acontecimiento del aludido seísmo. Hijo de Jean y Martin (un veterano héroe de guerra) Herbert pasó su infancia en la ciudad de Felton en Santa Cruz, en plena bahía de Monterrey. Ya de joven dejó vislumbrar episodios de poca estabilidad mental, al llegar a confesar a sus profesores que su padre, estricto en su manera de educarle, evitaba que sus amigos jugaran con él, mediante el uso de amenazas telepáticas, habilidad que según confesaba, estaba convencido había adquirido en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos.

Al cumplir los dieciocho años coincidiendo con la trágica muerte de su mejor amigo Dean Richardson, en un accidente de automóvil, el carácter del popular muchacho cambió, pasando mayor tiempo en soledad, aislándose del resto de sus amigos y familiares, hasta convertirse en un joven irascible, que llegaría a obsesionarse con la idea de ser el objeto mismo de la persecución de unos desconocidos que querían causarle algún tipo de daño, por lo que al detectársele un brote de esquizofrenia paranoide acabó siendo ingresado en una institución mental, en 1968, cuando contaba con 21 años de edad.

El entonces gobernador de California y futuro presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan, decretó el cierre de los hospitales públicos psiquiátricos, dando al sector privado un margen de beneficios al hacerse cargo de muchos de estos pacientes. Otros sin embargo, quedaron sin la posibilidad de costearse un tratamiento en una de estas instituciones, quedando sin ningún tipo de cobertura, teniendo que ser sus familiares directos quienes se hicieran cargo de ellos.

De esta forma, en 1972, a sus 25 años, Herbert Mullin, regresaba a su casa en Santa Cruz, junto a sus padres, escuchando voces que le hablaban.

El 13 de octubre de ese año, de 1972, mientras se dirige en su coche por la carretera que va desde Boulder Creek a Felton, ve a un solitario caminante (llamado Lawrence White de 55 años). En los interrogatorios posteriores llegaría a afirmar que al verlo escuchó una voz que le advertía del peligro de un terremoto, de manera inminente, en la zona en la que se encontraba, sugiriéndole aquella voz que para evitar que este sucediera debía sacrificar la vida de aquel transeúnte, que de manera telepática se le llegó a ofrecer, según él, de manera voluntaria. Y así, deteniéndose a la altura de aquel hombre en la carretera, solicitándole prestase atención al sonido de su  motor, por si detectase algún ruido extraño, descargaba un bate de béisbol sobre su cabeza, en repetidas ocasiones, matándolo y abandonando en aquella carretera su cuerpo.

El 24 del mismo mes de octubre, Mary Guilfoyle de 24 años, apurada porque llegaba tarde a una entrevista, levantaba la mano para solicitar, al automóvil que se le aproximaba, que le acercase hasta la localidad de Bony Doom, en el mismo condado de Santa Cruz. El chico que conduce tiene buen aspecto, por lo que al detener su coche, Mary, sube sin apenas pensárselo. No transcurrirán ni veinte metros cuando Herbert Mullin, escuchando de nuevo aquellas voces que le advertían de un sacrificio, para de nuevo salvar a la humanidad, sacaba un cuchillo asestándole más de quince puñaladas.

El 2 de noviembre, Mullin creyendo recibir el mensaje telepático del párroco Henri Tomei de 67 años, que se ofrecía voluntario para ser inmolado, mientras aquella misma tarde acudía a la iglesia a confesarse de sus pecados,  le asesinaba profiriéndole golpes y apuñalándole con su cuchillo, allí mismo, en el confesionario. Era su tercera víctima en apenas veinte días.

El jueves 25 de enero visitaba la casa de un amigo de la escuela de secundaria llamado Jim Gianera. Al llegar allí, comprobaba que este se había mudado a otra casa, según le diría su nueva inquilina Katy Francis, que vivía allí junto a sus dos hijos, Daemon de 4 y David de 9 años de edad. Una vez obtenida la nueva dirección de su amigo Jim, facilitada por Katy, asesinaba a los tres miembros de la casa, así como a su amigo y su mujer Joan, al encontrarlos en su nuevo domicilio.

El 6 de febrero, paseando por el parque estatal “Henry Cowell Redwoodos” de Felton, se topaba con cuatro jóvenes (Mark John Dreibelbis de 15, David Allan Oliker de 18, Robert Michael Spector de 18 y Brian Scott Card de 19) que acampaban en aquel lugar. Aproximándose hasta ellos, fingiendo ser guardabosques, y tras entablar conversación con los mismos, abría fuego sobre aquellos, muriendo los cuatro en el acto. Ya eran doce, en ciento dieciséis días.

El 13 de febrero, detenía su automóvil a plena luz del día, se apoyaba sobre el capó de su vehículo y abría fuego, sin apenas inmutarse, sobre Fred Pérez de 72 años, mientras este cortaba el césped de su jardín. La descripción del vehículo facilitada por los numerosos testigos acabaría siendo clave para su posterior detención, que se producía ese mismo día.

Entre el 13 de octubre de 1972 y el 13 de febrero de 1973, asesinaba a 13 personas. En el siguiente enlace su confesión https://youtu.be/dRlehyGSSNM?t=37. En todos los casos llegaría a afirmar que escuchaba esas voces que le instigaban a hacerlo para evitar que sucediera un terremoto.

Actualmente se encuentra encarcelado en la prisión estatal de Mule Creek, en Ione, California, donde cumple una condena de cadena perpetua. Hoy cumple 71 años, lleva cuarenta y cinco encerrado.

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