EL ASESINO DE GIANNI VERSACE

11052018

11 de mayo…………………..y entonces sucedió que……………………….

…………………..el 11 de mayo de 1997 Andrew Cunanan llegaba a Miami, hospedándose en el hotel Normandy Plaza, en el número 6979 de la avenida Collins, un clásico y pintoresco lugar venido a menos en el que se habían alojado en su día, clientes de la talla de Frank Sinatra, Humphrey Bogart o la mismísima Marilyn Monroe. Cubierto con una de esas gorras de béisbol y tras unas gafas de sol lograba pasar desapercibido en la recepción del hotel, consiguiendo una habitación donde poder esconderse durante el día y salir por la noche para recorrer los principales garitos de la playa.

Allí, en uno de aquellos cuartuchos de pintura desgastada de color crema, se miraba en el espejo sin poder dejar de pensar en todo lo que había llegado a conseguir en tan poco tiempo y que parecía habérsele esfumado de las manos, como cuando recoges de la playa un puñado de arena fina y esta se desliza, aunque trates de evitarlo, entre los dedos. ¿Dónde me he equivocado?- pensaba.

Desde pequeño, Andrew, el cuarto hijo del matrimonio entre un estadounidense de origen filipino, Modesto Dungao Cunanan, y una estadounidense de origen italiano Mariana Schilaci, parecía estar destinado a ser alguien importante. Había nacido con un atractivo físico que junto con aquel don de gentes innato le confería un encanto sin igual. Su madre no paraba de repetirle que él, había sido elegido para conseguir grandes logros. Junto a aquellos aires de grandeza, simultáneamente, fue desarrollando el arte del embuste y de la mentira patológica, que le llevarían a contar historias sobre su familia, de la que afirmaba poseían innumerables propiedades, disfrutando de una vida llena de lujos, al alcance de muy pocos.

Aunque llegó a matricularse en la Universidad de San Diego, en la especialidad de Historia, lo cierto es que pronto abandonaría sus estudios para dedicarse a una disoluta vida nocturna, en los principales bares de ambiente gay, del distrito de Castro, en la ciudad californiana de San Francisco, donde acabaría prostituyéndose con hombres generalmente maduros y ricos que le permitieron vivir el tan deseado tren elevado de vida  soñado.

Sus admiradores quedaban boquiabiertos de la ingente cantidad de personalidades importantes que Andrew decía conocer, dando tantos detalles, que parecía imposible que alguien pudiera si quiera dudar de aquellos. Cuando su madre descubrió sus inclinaciones sexuales desencadenó una tremenda disputa al no estar conforme con la misma, marcando un punto de inflexión en su relación con ella. Junto a la prostitución vino el consumo de drogas y con ambas, una actitud cada vez más extravagante.

Tal desorden de vida comenzaría a pasarle factura en 1996, al cumplir los 26 años. Aquella belleza  atractiva innata ya no deslumbraba como antaño, recibiendo en ocasiones hasta rechazos a sus proposiciones sexuales, algo a lo que no estaba acostumbrado. Y pronto comenzaría a ser consciente que aquella vida que creía controlar no era más que una ilusión, que a modo de espejismo, se tambaleaba frente a él, recurriendo para poder mantener la misma a la venta de droga.

Aquella sensación de frustración sacaría la peor versión de la personalidad psicópata de Cunanan. Durante la noche del domingo 27 de abril de 1997, Andrew acudía a cenar a casa de su amigo y antiguo cliente Jeffrey Trail en Minneapolis. Durante la misma, en medio de una acalorada discusión asestaba veintisiete golpes, en la cabeza de aquel, con un martillo, causándole la muerte.

Seis días más tarde, el día 3 de mayo, aparecía el cuerpo sin vida del arquitecto David Madson, de 34 años, que también había sido cliente suyo, a orillas del lago Rush, cuyo cadáver presentaba heridas de bala en la cabeza y a lo largo de la espalda.

El 4, al día siguiente, en Chicago mataba al promotor inmobiliario de 72 años Lee Miglin, cuyo cuerpo fue encontrado maniatado con cinta adhesiva en manos, piernas y cabeza, en el garaje de su domicilio, presentando profundos cortes realizados con una sierra de arco y un cuchillo.

Para entonces el FBI ya tenía suficientes datos para haber obtenido la conexión entre los tres crímenes con Andrew Cunanan, que el día 9 de mayo, asesinaba a William Reese, de 45 años, vigilante de un cementerio de Pennsville en Nueva Jersey, simplemente para robarle su camioneta, dejando allí abandonado el Lexus de la tercera víctima, Miglin.

El 11 de mayo, de un día como hoy, de hace veintiún años, llegaba a Miami, en donde habían fijado su residencia varios artistas y celebridades. Uno de ellos era el modisto Gianni Versace que, entre otras personalidades famosas, viste a Madonna y a Lady Di. Allí en una espléndida mansión a la que han puesto el nombre de “The Casuarina”, vive con su pareja, Antonio D’Amico, que despierta el interés del recién llegado, que comenzará a leer todo lo relativo al diseñador publicado en la prensa gráfica y escrita.

El martes 15 de julio Versace sale de su mansión hasta el News Café, situado en el número 800 de Ocean Drive, en donde tras adquirir varios ejemplares de revistas se sienta a tomar una taza de café. A su regreso a “The villa casa Casuarina”, situado a tres manzanas de allí, Andrew Cunanan abría fuego sobre él, empleando una Taurus del calibre 40 (la pistola que había sido utilizada en el asesinato del vigilante del cementerio). Versace fallecía mientras era trasladado al Jackson Memorial Hospital, contaba entonces con cincuenta años de edad.

La familia ha negado en innumerables ocasiones que ambos se conocieran, pero la periodista Maureen Ann Orth, escritora del libro “Vulgar Favors” afirma todo lo contrario, dando a entender que el móvil obedece a una mera cuestión pasional. La Policía sin embargo, tras descartar el robo (al llevar encima el modisto aquella mañana 1200 $) y otros asuntos que se barajaron, lo acabaría relacionando con una cuestión de “celos patológicos”, al comprobar el asesino la reputación, fama, éxito, reconocimiento y riqueza de la que disfrutaba el diseñador y que él jamás alcanzaría, o tal vez sí, quizás de esta manera, asesinándolo.

El 19 de julio era detenido en el barrio de Chelsea en Nueva York, por su gran parecido con el sospechoso, Andrés Bruguera Pajares (el hijo del actor Andrés Pajares) que estudiaba arte dramático en dicha ciudad estadounidense y que acabaría siendo puesto en libertad al comprobarse el error.

Ocho días después, el 23 de julio, Cunanan se suicidaba de un disparo en la boca al saberse rodeado por un numeroso grupo de policías que durante cuatro horas rodearon una casa flotante de Miami Beach, en donde se había escondido.

Ya lo dijo Antonio Machado, -“Huid de escenarios, púlpitos, plataformas y pedestales. Nunca perdáis contacto con el suelo, porque solo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura”-.

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