LA TRAGEDIA EN EL MADRID ARENA

2112018

2 de noviembre…………………….y entonces sucedió que………………………

…………………….los detalles de aquel espectáculo, para la noche de Halloween de 2012, parecían estar ultimados. Este, tendría lugar en el pabellón multiusos “Madrid Arena”, ubicado en el recinto ferial de la Casa de Campo, propiedad del Ayuntamiento madrileño y cuya gestión corría a cargo de la empresa municipal, Madrid Espacios y Congresos que llegaba durante el mes de septiembre a un acuerdo con la entidad Diviertt para la celebración del aludido evento (con la que ya había concertado con anterioridad cerca de una treintena de actos).

Bajo la denominación “Thriller Music Park”, desde las once de la noche del miércoles 31 y hasta las seis de la mañana del día siguiente, estaba previsto el desarrollo de un macroconcierto cuyo maestro de ceremonias sería el DJ estadounidense Steve Aoki, en una apuesta musical que además contaría con la participación de otros como Autoerotique o Julien Leik. Buscando una mayor implicación del público asistente, los organizadores proponían un concurso de disfraces, cuyo requisito imprescindible para poder llevarse los tres mil euros del primer premio, era que estuvieran inspirados en el vestuario del video “Thriller” de Michael Jackson.

De esta forma, anunciada a través de diversos medios como “una noche para dejarse golpear por la contundencia de una experiencia nunca vivida” o “noche de monstruos, horror y pesadillas”, sin ser conscientes del alcance premonitorio de dichas frases, se iniciaba una de las noches más trágicas de los últimos tiempos.

La promotora del aludido evento, Diviertt, contaría para el espacio exterior del edificio con la seguridad del recinto ferial (Seguriber) y para la admisión y acceso del público al pabellón, con un equipo de “auxiliares” de la empresa Kontrol 34, no existiendo en ningún momento comunicación alguna, durante la celebración del mismo, entre ambos equipos. Además, había contratado como servicio médico al doctor Viñals, de 77 años, que acudiría acompañado de su hijo Carlos, también médico, y de un auxiliar clínico, Cecilio Page de 80 años, contando asimismo con dos ambulancias que acudirían con un técnico sanitario cada una de ellas.

La empresa a fin de coordinar el aludido espectáculo musical con los dispositivos de la Policía Local de Madrid, señalaba, una semana antes de celebrarse el mismo, que de las diez mil seiscientas entradas disponibles, se habían vendido nueve mil seiscientas cincuenta (investigaciones posteriores determinarán que el número final de las mismas superarían con creces las diecinueve mil, más del doble de las indicadas).

A las once y veinticinco de la noche de aquel fatídico miércoles 31 se procedía a abrir las puertas del pabellón al público asistente. De los ocho accesos existentes alrededor de la pista principal, cuya función primordial consiste en facilitar la evacuación de los allí presentes, por diferentes motivos, permanecían abiertos tres, resultando prohibido el acceso por los otros cinco pasillos o vomitorios.

La concentración en la pista principal conforme se aproximaba la actuación del artista cabeza de cartel, prevista para las tres de la mañana, se vio ampliamente desbordada, cuando sobre las dos y media, cientos de jóvenes (algunas fuentes señalan que cerca de tres mil) accedían libremente al interior del recinto a través de las puertas del portón de carga, por el que, solamente podían tener acceso, en principio, mercancías y personal adscrito a la organización del evento, en un lapsus de tiempo de tan solo quince minutos, y que podemos ver en el siguiente enlace (https://youtu.be/vYt-3yhm2ZY).

La aglomeración creada a partir de esos momentos lograría colapsar todas las puertas de acceso y de salida hacia la pista principal. En uno de esos vomitorios, de apenas tres metros de ancho por trece de largo se cruzan los que salen con los que tratan de acceder a la misma, formándose varias aglomeraciones peligrosas y entre todas ellas, una que resultaría mortal por sus consecuencias y que podemos ver en este enlace de la Radio Televisión Vasca (Euskal Irrati Telebista); (https://youtu.be/NvqAO7o8TpQ).

Como consecuencia de aquella saturación existente, multitud de jóvenes perdiendo el control caían unos encima de los otros, llegándose a producir un amontonamiento con una elevación de hasta ocho cuerpos, en una situación asfixiante que se prolongaría durante cerca de veinte minutos, fruto de los cuales acabarían resultando lesionados, de diversa índole veintinueve jóvenes y de extrema gravedad crítica, Belén Langdon del Real, Rocío Oña Pineda, Cristina Arce de la Fuente, Teresa Alonso Vinatea y Katia Esteban Casielles, que como resultado de las lesiones producidas acabarían, todas ellas, perdiendo la vida.

En el siguiente enlace las grabaciones de las llamadas efectuadas al SAMUR por las angustiadas amistades de dos de las heridas, (https://youtu.be/r5YUQ0E4YFU).

El 2 de noviembre de un día como hoy de hace seis años, el titular del Juzgado de Instrucción número 51 de Madrid, se personaba en el lugar de los hechos para iniciar las investigaciones de un posible delito de homicidio y lesiones por imprudencia, cuya sentencia condenando aquellos hechos acabaría siendo dictada por la sección 7ª de la Audiencia Provincial, un 21 de septiembre de 2016.

Por el recuerdo de Belén, Rocío, Cristina, Katia y Teresa, siempre  presentes en nuestros corazones, por sus familiares y amigos..

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