Y SIN EMBARGO…..LA VIDA ES BELLA

301118

30 de noviembre………………………..y entonces sucedió que…………………..

 …el domingo 9 de marzo de 1941, diez meses después de la invasión alemana de los Países Bajos, Esther Hillesium, a sus veintisiete años de edad comenzaba a escribir un diario. En él, recogía las adversidades a las que una joven neerlandesa judía tenía que hacer frente en sus quehaceres cotidianos. Durante aquel año de ocupación, trató de ignorar el elemento político que regía inevitablemente su destino, hasta aquel 29 de abril de 1942, cuando a los judíos holandeses se les conminó a usar la “Judenstern”, la “estrella o insignia amarilla”, de manera visible en sus vestimentas, fecha a partir de la cual ya no pudo obviar la realidad.

Con aquella medida públicamente visible en sus ropajes, perdía ese incógnito estatus del que gozaba hasta la fecha, que le permitía deambular anónimamente y con cierta libertad por las calles de Ámsterdam. Señalados con aquella forma de exclusión social, dos meses más tarde, recogía en aquel diario las nuevas restricciones aplicadas a la comunidad judía cuando se les prohibía acudir a las fruterías, poder desplazarse por la ciudad en bicicleta, viajar en tranvía o simplemente permanecer por las calles más allá de las ocho de la noche, teniendo obligatoriamente que quedarse en sus casas hasta las seis de la mañana del día siguiente.

Se presentó voluntaria como enfermera en el “centro de tránsito e internamiento de Westerbork”, provincia de Drente, en suelo holandés, donde los alemanes comenzaron a agrupar a la población judía como paso previo a la deportación masiva a los campos de concentración en Polonia, hasta que en septiembre de aquel mismo año de 1942, Etty Hillesium, fue llevada a Auschwitz. Antes de partir confió sus diarios a su mejor amiga, María Tuinzing (diarios que verían la luz casi cuarenta años más tarde, el 1 de octubre de 1981).

Junto a ella fueron deportados también su madre Rebecca, su padre Louis y sus dos hermanos, Mischa y Jaap. Nada más llegar a aquel lugar, el jueves 10 de septiembre fueron separados y colocados en hileras diferentes. En una columna, a la derecha, los sanos y aptos para el trabajo, en la otra, sin ser conscientes en aquel instante de su triste destino, situados en la fila de la izquierda los ancianos, enfermos y no capacitados para el trabajo. Aquella misma noche, Rebecca y Louis Hillesium morían ejecutados.

Casi tres meses más tarde, el 30 de noviembre, de un día como hoy, de 1943, de hace por tanto setenta y cinco años, fallecía Etty Hillesium a la edad de veintinueve años.

Por aquellas mismas fechas, en Roma, eran detenidos, por los camisas negras de Benito Mussolini, un grupo de judíos italianos, entre los que se encontraba Rubino Romeo Salmoni, que tras pasar por varias prisiones (en lo que él mismo vendría a denominar “el camino hacia la muerte”) acabaría siendo enviado al mismo campo de Auschwitz, donde coincidiría con otros prisioneros célebres, como la joven Ana Frank, autora también de su famoso diario que escribió durante los dos años que pasaron viviendo escondidos, en la que llamó “la casa de atrás”, o el psiquiatra Viktor Frankl, de origen austriaco, que lograría sobrevivir a aquel infierno, fundando la “Logoterapia”  y escribiendo, entre otros, “El hombre en busca de sentido” (en el que describe, desde la perspectiva de un psiquiatra, la vida de un prisionero en un campo de concentración y la lucha del individuo humano por encontrar siempre una razón para vivir).

Cuando Romeo Salmonì ingresó en aquel centro de exterminación tenía veinticuatro años, pasando a ser desde aquel momento en el prisionero A15810. Allí fallecerían sus hermanos, Ángelo y Davide. Pero él, finalmente conseguiría salir con vida de aquel infierno.

Tras haberlo perdido todo, una vez liberado, reuniéndose con sus padres que también lograron salvarse del holocausto, y con una extraordinaria fe en sí mismo se dedicó a transmitir los horrores vividos en aquel lugar, escribiendo un libro al que tituló, “Al final, yo derroté a Hitler” (pues bajo su punto de vista, quien logró sobrevivir de los dos fue precisamente él, para quien tenían, sin duda alguna, otros planes).

Su manera de afrontar aquella vivencia, aquel aspecto radiante, hasta incluso cómico en su manera de presentarse ante los demás, acabaría inspirando al director de cine Roberto Benigni para el personaje principal de su película en 1997 “La vida es bella” (película que recibiría tres premios Óscar, a la mejor banda sonora, al mejor actor y a la mejor película extranjera).

En ella, Guido Orefice un judío italiano ingresaba en un campo de concentración junto a su hijo Giosue y en otro campo adyacente, su esposa Dora. Durante su estancia y para evitar el sufrimiento de su hijo, Guido, superando las adversidades y luchando por la supervivencia de los suyos se inventa las reglas de un juego, en el que debiendo en todo momento mostrar una actitud positiva, los participantes que sumasen mil puntos, se llevarían un carro de combate como premio.

Una película que destaca la valentía, el coraje, el enfoque positivo hasta en las peores circunstancias, el esfuerzo, la bondad, la fe, la esperanza, la ilusión, acompañado en todo momento de la agudeza y el ingenio humorístico de un padre que sacrificándose busca en todo momento la felicidad de su hijo, entregándole el mejor regalo que se puede ofrecer a un ser querido, el amor incondicional y el recuerdo de las cosas bien hechas.

Hoy 30 de noviembre, de hace nueve años, tras una dura batalla, sin haber perdido en ningún momento el enfoque positivo, la ilusión y las ganas por vivir, sin perder, a pesar de las circunstancias, la sonrisa y ese ingenio, se iba el mío, dejándonos infinidad de recuerdos, de anécdotas, de vivencias, de sabios consejos, que todavía a día de hoy, seguimos teniendo presentes.

Sirva pues esta reseña en recuerdo y como homenaje de todas aquellas madres y padres que permanecen presentes en nuestras memorias y corazones y que con su sacrificio supieron transmitirnos ese amor incondicional.

-“Un buen padre (y madre) valen por cien maestros”-, Jean Jacques Rousseau

Para quienes quieran recordar el final de la película, en poco más de dos minutos, pueden verlo en el siguiente enlace https://youtu.be/lVWBK_OJzgE.

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