LA LOCURA (POR AMOR) DE BLANCHE MONNIER

BMONNIER

24 de mayo…………………………..y entonces sucedió que……………………………..

………………las voces van en aumento en aquel salón de la mansión de Madame y Monsieur Monnier, del número 21 de la rue Visitation (actual calle Arthur Ranc) ubicada en la localidad de Poitiers. La más afectada de los allí presentes, sin duda, parece ser la señora Monnier que visiblemente molesta solicita del servicio doméstico le sirvan un poco de agua fresca. –“Me decepcionas Blanche”- dice la señora, dirigiéndose a su hija mientras da un pequeño sorbo de un vaso de agua que su doncella de confianza, mademoiselle Poinet, le acaba de traer.

Charles Monnier, decano de la facultad de letras de Poitiers, de carácter tranquilo y sosegado permanece en silencio sentado en uno de los sillones de la sala, junto su hijo Marcel que tampoco dice nada.

Blanche, la hija, comienza a llorar desconsoladamente. A sus veinticinco años se siente enamorada de un abogado, Gilles Lomet, hijo de un abogado de la localidad que al parecer atraviesa serios problemas financieros, protestante y republicano, muy diferente a los ideales monárquicos que profesa la aristócrata y católica familia Monnier. La hija de los Monnier acaba de trasmitir a sus padres su deseo de iniciar una relación con el aludido pretendiente para lo cual solicita tengan a bien recibirle para escuchar de primera mano sus intenciones y propósitos formales.

Pero aquello, supone toda una contrariedad para su madre, que tiene depositadas sus esperanzas en que su bellísima hija acabe relacionada con el hijo de un matrimonio muy bien acomodado con quien desde hace tiempo lleva realizando sus propias gestiones y que en caso de prosperar, podría emparentarla con una de las familias más poderosas de la aristocracia parisina.

-“Escúcheme jovencita”- le dice su madre, -“vaya olvidándose del joven en cuestión, a partir de hoy mismo, no volverá a salir sola de casa bajo ningún concepto”-, dando por concluida aquella discusión abierta.

Aquella noche, Blanche Monnier, desaparecería. Su desconsolada madre contaría a los curiosos que se atrevían a preguntarle por la díscola de su hija, que esta, desobedeciendo sus indicaciones, había decidido escaparse sin trascender realmente el verdadero motivo del supuesto enamoramiento de la joven, que para evitar mayores comentarios guardaron en secreto, con verdadero recelo.

Seis años más tarde de aquella “huída”, el 9 de abril de 1882, Charles Monnier fallecía a la edad de sesenta y dos años, “sin volver a ver a su hija”. Con el devenir del tiempo, la gente dejaría de preguntar a la viuda por su hija, conmovidos al verla llorar en público cada vez que alguien le indagaba sobre el embarazoso asunto. Además, Madame Monnier se había volcado en actos sociales y benéficos en ayuda de los más necesitados, obteniendo el reconocimiento y la gratitud de todos los que la conocían llegando incluso a recibir un premio entregado por el denominado “Comité de las Buenas Obras” por sus desinteresadas y continuas aportaciones a la ciudad.

El 23 de mayo de 1901, el fiscal general de París recibe una carta anónima en la que se le advierte de un “suceso grave” que debería ser investigado en el domicilio del número 21 de la rue Visitation (el hogar de los desolados Monnier) y muy especialmente en los pisos superiores de la mansión, en donde al parecer permanece desde hace veinticinco años, secuestrada y en condiciones insalubres la hija de la señora de la casa.

El viernes 24 de mayo, de un día como hoy, de 1901, desplazadas varias unidades de la Gendarmería francesa al aludido lugar hallan a la joven en una habitación situada en el último piso encerrada bajo llave. Al abrir la puerta lo que allí encuentran sobrecoge a aquellos hombres habituados a situaciones extremas. Rodeada de excrementos, sobre un colchón en el suelo, yace una mujer de unos 25 kilos de peso, desnuda, que cubre su cabeza bajo una manta. Aquella mujer es Blanche Monnier, que por aquel entonces cuenta con cincuenta y dos años de edad, encerrada, sin luz natural, en aquellas duras condiciones.

La madre y el hermano son detenidos y puestos a disposición judicial, mientras que la hija es llevada al Centro Hospitalario de Poitiers, el “Hotel Dieu” de la plaza de Notre-Dame, donde recibirá las primeras atenciones médicas, tras las cuales se le tomaría la siguiente instantánea;BLANCHE MONNIER COLOREADA

Quince días después de ser detenida, Louisse Monnier fallecía a los setenta y seis años de edad. Marcel, el hermano fue juzgado cinco meses más tarde, en octubre de 1901, acusado del delito de colaboración en el encierro, del que fue condenado a una pena de quince meses de los cuales cumpliría tan solo cinco, ya que tras presentar la correspondiente apelación quedaría de nuevo en libertad.

Blanche Monnier era trasladada a la Institución Psiquiátrica Casa de la Salud (Maison de Santé) del departamento de Blois, donde sería cuidada y atendida hasta su muerte, doce años más tarde, sin llegar a recuperar del todo, durante todo este tiempo, su salud mental.

Nunca se supo la identidad de quien envió el anónimo a la fiscalía general del Estado.

-“A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad”-. Del libro “El Nombre del Viento” (Patrick Rothfuss).

bm24

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