LOS “PREMIOS STELLA”

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25 de octubre…………………………….y entonces sucedió que……………………….

………………………el miércoles 25 de octubre, de un día como hoy, de hace diecinueve años, Merv Grazinski entraba en el concesionario McClain’s RV, situado en el 7110 de la Avenida Reno de Oklahoma City, en busca de una autocaravana, a la que le tenía echado el ojo desde hace ya algún tiempo, una Winnebago de la clase C. Lo único que no le acababa de convencer era el color de las que tenían en exposición por lo que solicitaba, a través de la mencionada delegación, le trajeran otra de su elección desde la localidad de Rockwall en Texas, a poco más de 350 km de allí.

El vendedor Jason Ellis, se comprometía a realizar las gestiones necesarias para tenerla lista, matriculada y con todo el papeleo imprescindible antes del miércoles de la semana entrante, primer día del mes de noviembre.

Durante la mañana del frío viernes 3 de noviembre del año 2000 Marvin Grazinski iniciaba su primer viaje por carretera con su flamante nuevo vehículo tomando la interestatal 40 con dirección hacia Amarillo con la intención de visitar Canyon, en un trayecto previsto de unas cinco horas de duración.

Transcurridos los primeros cuarenta y cinco minutos, a su paso por el lago “el Reno”, seleccionando una  velocidad de crucero de 110 km/hr y sintiéndose liberado, abandonaba el puesto del conductor dirigiéndose hacia la parte posterior de su Winnebago para prepararse un tentempié, saliéndose el vehículo de su trazada en la primera curva que se encuentra, ante la sorpresa y posterior indignación del señor Grazinski que tras el percance sufrido, sin graves consecuencias físicas hacia su persona, aunque sí con numerosos daños en la autocaravana, procedería a interponer una demanda judicial contra el fabricante, al no advertir en su manual de instrucciones de uso, que al seleccionar la opción de control de velocidad de crucero debería permanecer a los mandos del volante, solicitando dos millones de dólares como indemnización por los daños sufridos, percibiendo cerca de un millón y medio y una autocaravana nueva en la que en su manual de uso, esta vez sí, la compañía incluía la advertencia de no realizar la aludida maniobra de abandonar el puesto de conducción bajo ningún concepto.

Este suceso dado por válidamente aceptado y que circula por redes sociales creando cierta hilaridad entre quienes conocen el caso, por su rocambolesca y aparentemente sin sentido demanda interpuesta, no es el único que a lo largo de los años se han ido presentando ante diferentes juzgados de toda la geografía, principalmente, de los Estados Unidos, por su particular sistema judicial que permite una mayor interpretación en las decisiones a los jueces.

El periodista Randy Cassingham bajo el epígrafe “Los Premios Stella” ha reunido en un libro algunas de las demandas judiciales interpuestas más estrafalarias y extravagantes. El nombre del libro hace referencia al caso de Stella Liebek, de 79 años, que le ganaba a la compañía McDonald’s un largo litigio interpuesto siendo compensada con cerca de medio millón de dólares, 480.000 $ (una suculenta suma aunque muy lejos de los tres millones que solicitaba su abogado, Kenneth Wagner).

Stella el 27 de febrero de 1992 acompañaba a su nieto Christian a un McAuto de la localidad de Alburquerque en Nuevo México, donde pedía una taza de café que al intentar abrir para echar azúcar en la misma, le caía derramado entre sus piernas, causándole graves quemaduras de tercer grado debido a la elevadísima temperatura del café, de casi 80 ºC, de las que tardaría casi dos años en recuperarse. En un primer momento la anciana solicitaba le fueran abonados los gastos derivados del requerido tratamiento médico que ascendían a unos 80.000 $, pero la compañía le ofrecía 800 $, por lo que decidió llevar el caso a los tribunales.

En 2003, Allen Heckard de Portland, en Oregon, harto, según él, de su enorme parecido con la mítica figura del baloncesto Michael Jordan denunciaba a este y al director ejecutivo de la compañía Nike, Phil Knight (acusado de colaborar en el desarrollo de la carrera del jugador), por una cantidad cercana a los mil millones de dólares, por el dolor y sufrimiento emocional que le producía el ser confundido con aquel por la calle al deambular diariamente sin poder permitirle realizar una vida dentro de unos parámetros normales. Cuando la “víctima” fue informada que en el caso de perder la demanda interpuesta debería hacer frente al pago de las costas procesales retiró la misma (en la foto ambos protagonistas).                                 michael_jordan y allen Packard

Timothy Dumouchel, de West Bend (Wisconsin) en 2004 denunciaba a su compañía de televisión por cable, Charter Comunications acusada de conspirar contra su familia al convertir a su esposa e hijos en adictos a la pequeña pantalla transformándolos en unos seres obesos y perezosos, reclamando cinco mil dólares en concepto de daños morales.

Un año más tarde, en marzo de 2005, el ilusionista de Minnesota Christopher Roller solicitaba una indemnización del diez por ciento de los beneficios estimados (cincuenta millones de dólares) a los magos David Copperfield y David Blaine a quienes acusaba de apropiarse, de manera indebida, de la patente de poderes divinos en la Tierra que Roller afirmaba poseer en exclusividad. Demanda que obviamente no fue admitida siquiera a trámite.

En 2010 el delincuente Jesse Dimmick escapando de la policía en Kansas irrumpía en casa de los recién casados Jared y Lindsay Rowley a los que obligaba a ocultarle bajo amenaza de muerte. Los Rowley no dejándose llevar por la situación trataron a este como si de un anfitrión se tratara, llegando incluso a quedarse plácidamente dormido en el salón viendo una película, momento que el matrimonio aprovechaba para darse a la fuga y dar aviso a la Policía que lo arrestaba a los pocos minutos. Los Jared denunciaron al fugitivo que a su vez de su puño y letra demandaba a estos por incumplimiento de contrato verbal, ya que se habían comprometido a ayudarle a sustraerlo de la acción policial.

En 2013, el abogado de Tennessee, Chris Sevier interponía demanda judicial contra la compañía Apple al declararla culpable de su irreparable adicción a la pornografía ante las facilidades, que a su parecer le procuraba, su recientemente adquirido MacBokk Pro.

Denuncias extrañas y rocambolescas, algunas incomprensibles, grotescas e incluso que se podrían tildar de absurdas y que pueden encontrarse cientos de ellas en este mundo judicial tan complejo.

A fin de cuentas, realizar una demanda sobre algo que a priori parece descabellado, ilógico o disparatado y que a posteriori alcance el reconocimiento y la validez judicial es un acto que desprende cierta dosis de ingenio creativo. Ya lo dijo el diseñador de moda alemán Karl Lagerfeld;

-“Los dos polos de la energía creativa son el absurdo y el anti-absurdo”- 

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