¿DÓNDE VAS ALFONSO XII?

DONDE BLUE

26 de junio……………………….y entonces sucedió que…………………………

 ……………………Ninguno de los galenos acertaba con el remedio  que pusiera fin a la enfermedad que consumía a María de las Mercedes, esposa del rey Alfonso XII. Los primeros mareos y vómitos habían comenzado a los dos meses de la boda por lo que consideraban que eran síntomas propios de un embarazo incipiente. Embarazo que efectivamente existía, pero el origen de aquella palidez e inapetencia, a la postre, no sería por el tan deseado estado de gestación de la reina. Y con todo ello, el aconsejado reposo de más de un mes de duración no había dado finalmente el resultado previsto.

La elevada fiebre, muchos días por encima de los 40 ºC, sobre todo durante la segunda quincena del mes de junio hizo necesario, en opinión del doctor Tomás Corral y Oña, médico de palacio, contar con otras voces autorizadas, siendo llamados prestigiosos profesionales, como los doctores José Calvo Martín, José Díaz Benito Angulo, Federico Rubio Gali y Laureano García Camisón, entre otros, que celebraban reunión conjunta en la Real Cámara el día 21 de junio.

Las noticias sobre el estado de la reina pronto llegarían a oídos del pueblo de Madrid que había seguido con verdadero énfasis tan bonita historia de amor de un rey, casado por amor, algo poco habitual en aquellos tiempos, que se había llegado incluso a enfrentar a su propia madre, la depuesta reina Isabel II, que no aceptaba dicha relación y mucho menos aquel enlace, al que en señal de protesta ni siquiera había asistido.

Un enamoramiento que había comenzado hacía seis años, al día siguiente de la Navidad de 1872, cuando la reina destronada, acompañada de su hijo Alfonso, realizaba una visita de cortesía a su hermana Luisa Fernanda de Borbón, en su palacio de Randan, a quince kilómetros al sur de la localidad francesa de Vichy, tratando de restablecer, de alguna manera, una relación familiar muy deteriorada y cargada de recelo, por culpa de su cuñado, el ambicioso Antonio de Orleans, que pretendiendo el trono de España, había sido sujeto activo en contra de su reinado.

Era tal la codicia de su cuñado, hijo del último rey de Francia, Luis Felipe, que no había dudado en conspirar contra la castiza, campechana y alocada hermana de su esposa, apoyando desde la sombra a los revolucionarios. De hecho, tras la caída de aquella y su exilio a Francia en 1868, había intentado que los hombres influyentes, de por aquel entonces, le eligiesen como nuevo rey de España.

Pero Antonio de Orleans pronto caería en desgracia, al verse envuelto en un desagradable incidente en el que acabaría dando muerte, en un duelo con pistola, en el Barrio de la Fortuna de Leganés a Enrique de Borbón hermano de don Francisco de Asís, esposo de Isabel II, lo cual había supuesto todo un escándalo en aquella época. Tampoco le ayudarían las duras palabras del entonces presidente del consejo de ministros el general Juan Prim y Prats, días antes de ser asesinado en la calle del Turco de Madrid, de su deseo de no volver a ver reinando en España ningún miembro de la familia Borbón, cuando en una intervención en sede parlamentaria decía aquello de – “Los borbones, jamás, jamás, jamás” –, cortando de raíz las aspiraciones de su mujer al trono de España.

Aún así, Isabel decidía realizar aquella visita a su hermana sin sospechar que su hijo Alfonso a sus quince años, iba a caer perdidamente enamorado de su prima hermana, María de las Mercedes, de doce años, la sexta de los nueve hijos habidos en el matrimonio del príncipe Antonio de Orleans y la infanta María Luisa Fernanda de Borbón. Dicen que el enamoramiento fue mutuo e instantáneo y que Isabel, la madre del joven, la otrora reina de España, que había renunciado los derechos de la corona en favor de su hijo dos años antes el 25 de junio de 1870, al enterarse de dicho asunto, montó en cólera negándose a aceptar dicha relación.

Tras el breve reinado de un solitario Amadeo I, “don Macarroni” y de un ensayo de lo que constituyó la Primera República, el 28 de diciembre de 1874 el pronunciamiento militar del general Martínez Campos en Sagunto consumaba el regreso de Alfonso XII a tierras españolas en los primeros días de 1875, eso sí, prohibiendo las Cortes españolas la vuelta a la derrocada reina y al cuñado de esta.

Tres años más tarde, Alfonso XII quiso contraer matrimonio, teniendo que contar para ello con la correspondiente dispensa papal, por su relación de parentesco, y la preceptiva autorización de las Cortes, ante la simple idea de que una descendiente de Antonio de Orleans pudiera llegar, vía matrimonio, al trono de España. Cuestión rápidamente zanjada por el diputado Claudio Moyano cuando en su turno de palabra dijera aquello de –“doña Mercedes está fuera de esta discusión, porque los ángeles no se discuten”.

El 23 de enero de 1878 en la madrileña basílica de Atocha, con la notable ausencia de la reina madre, a la que le habían concedido un permiso especial para poder acudir a la celebración, pero declinando la misma, contraían matrimonio Alfonso XII de 20 años y doña Mercedes de 17, a la que un entusiasmado pueblo de Madrid bautizaba con el apelativo de –“carita de cielo” –.

Poco duraría la alegría en el Palacio Real de Madrid, pues a los dos meses de aquella boda la reina enfermaba. El 24 de junio, postrada en cama, cumplía los dieciocho. Dos días después, el 26 de junio, de un día como hoy, de hace ciento cuarenta y dos años, fallecía en el mismo palacio que la viera nacer doña María de las Mercedes de Orleans y Borbón. El parte médico señalaba como causa del óbito, fiebre gástrica nerviosa acompañada de hemorragias intestinales, es decir, como consecuencia de fiebres tifoideas, un mal muy frecuente en aquella época.

La desolación del rey, retirándose al Palacio Real de Riofrío en Segovia, hizo popular una tonadilla que convertiría en mito esta historia de amor entre Alfonso y María de las Mercedes, – “¿Dónde vas Alfonso XII?.

– “El manto que la envolvía era rico terciopelo y en letras de oro decía; “Ha muerto cara de cielo”. Los caballos de Palacio ya no quieren pasear, porque se ha muerto Mercedes y luto quieren llevar” –.

En el siguiente enlace la popular canción interpretada por Imperio de Triana; https://youtu.be/MSfR3Ho_8T4. Y en el siguiente su versión en canción infantil; https://youtu.be/QRy_kfjTgfU  

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