EL ORIGEN DEL —“BLACK LIVES MATTER”—

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26 de febrero…………………….y entonces sucedió que………………………………….

…………………a tan solo diez minutos en coche del centro de la ciudad de Orlando, en Sandford, en el condado de Orange, Florida, la constructora Engle Home, comenzaba en 2004, la edificación del complejo residencial “The Retreat at Twin Lakes” (El Retiro en los Lagos Mellizos), una obra de doscientas sesenta y tres casas adosadas, de alto standing, rodeadas de mucho espacio verde, que incluiría un club social, estanque y una piscina comunitaria, en un recinto totalmente amurallado que le conferiría a aquel lugar la privacidad necesaria y la sensación a sus residentes de vivir en un paradisiaco lugar turístico.

La crisis de 2007 rebajó considerablemente, los doscientos cincuenta mil dólares que costaba cada una de aquellas casas, a más de la mitad de su precio inicial, pudiendo adquirirse, algunas de ellas, por menos de cien mil dólares (al cambio unos 85.000 €). Muchos de sus propietarios, antes de mal vender, en un intento por mantener la titularidad de sus inmuebles, en espera de tiempos mejores, decidieron alquilar las mismas.

Durante el verano de 2009, se mudaban al “Retiro” George Zimmerman y su mujer Shellie, un vecino al que muy pronto todos conocerían por sus continuas quejas, no solo hacia los mismos residentes de la urbanización, sino también al Departamento de Policía de Sandford con sus frecuentes llamadas al 911. Y así, casi recién llegado, la noche del miércoles 26 de agosto realizaba una primera llamada telefónica, al aludido número de teléfono, que la operadora registraba en el libro de entrada como “hombre conduciendo sin las luces encendidas”. El 22 de septiembre efectuaba una segunda protesta, denunciando a una “bicicleta de color amarillo haciendo caballitos”, y el 23 del mes de octubre, se quejaba de la “presencia de un perro de raza pitbull, de color marrón y blanco, al que consideraba muy agresivo”.

Dos años después las transcripciones de las llamadas telefónicas, que la policía de Sanford tendrá de él, ocuparán cerca de veintiocho folios. Así es George Zimmerman, un hombre quizás “demasiado preocupado” por los asuntos de su comunidad.

Brandy Green es otra residente que vive alquilada (como Zimmerman) en el complejo del Retiro. Allí recibe la visita, casi todos los fines de semana, de la que es su pareja, desde hace varios años, Tracy Martin de cuarenta y cinco años de edad, camionero de profesión, separado y padre de dos hijos, que vive en Miami Gardens, a unas tres horas y media de allí.

Tracy, a veces, viene acompañado de Trayvon, el pequeño de sus dos hijos, bueno, lo de llamarle pequeño es únicamente por el lugar que ocupa entre los hermanos porque a sus diecisiete años recién cumplidos (desde hace veintiún días) mide ya casi un metro y noventa y tres centímetros (aunque está demasiado delgado pues solo pesa sesenta y cinco kilos). Trayvon juega al fútbol en el equipo del Miramar Optimist Wolverines, del sur de Florida, perteneciente a la liga juvenil de fútbol americano (AYFL).

A “Slimm” (Delgado), que es como también le llaman a Trayvon Martin, le han expulsado del instituto de secundaria durante diez días, al habérsele encontrado encima una bolsita con trazas de marihuana, así que este fin de semana no volverán a casa el domingo como suele ser lo habitual.

Los tres robos sucedidos durante el pasado mes de agosto han puesto en alerta a la comunidad vecinal que solicitaba ayuda al Departamento de Policía de Sandford para que pusiera en funcionamiento un programa de vigilancia (Neighborhood Watch) llevado a cabo entre los propios residentes. Ni que decir tiene que sería el propio Zimmerman quien se había ofrecido insistentemente para ser designado “coordinador jefe” de dicha actividad de vigilancia y protección.

Durante los dos primeros meses del año que daba comienzo, de 2012, el portavoz del departamento policial David Morgenstern, reconocía una vez instaurado este sistema de vigilancia vecinal, haber recibido cincuenta y una llamadas, durante la realización de este servicio, de las que más de la mitad consistían en solicitar algún tipo de información.

El 26 de febrero, de un día como hoy, de hace nueve años, Trayvon Martin a las siete de la tarde regresaba a casa de la novia de su padre, después de haber ido a comprar  a un Seven Eleven. Llueve durante la tarde de ese domingo y el chico lleva la capucha de su sudadera cubriéndole la cabeza. En una de las manos lleva un té helado, en la otra una bolsa de Skittles que le encantan.

Ese domingo por la tarde realiza las tareas de vigilancia George Zimmerman, que al ver al muchacho dirigirse hacia el número 2631 de Retreat View llama rápidamente a la policía, alertando sobre la presencia de “un sujeto sospechoso, de color, caminando por el área, con la mano en la cintura y que parece estar tramando algo malo”.

La tele operadora, que recibe la llamada, le indica que un coche patrulla se dirige hacia allí, en aquel mismo momento, y que una vez dado el parte espere la llegada del oficial. Pero Zimmerman, haciendo caso omiso sobre aquella indicación, sale corriendo de su vehículo, con su arma de nueve mm en la mano, detrás de aquel chico que al verlo, tras de sí, asustado comienza a correr.

Cuando las manecillas del reloj marcaban las siete horas y quince minutos de la tarde, del domingo 26 de febrero de 2012, Trayvon Martin recibía un disparo a bocajarro de George Zimmerman acabando con su vida, y los sueños de querer ser piloto de avión, como su tío Ronald, el hermano de su madre Sybrina, a setenta metros de la casa en la que vivía la novia de su padre.

El delito de Trayvon, ser un chico sospechoso por ser negro. Zimmerman alegando la ley Stand Your Ground (Defiende tu posición) instaurada en Florida en 2005 que prevé el uso lícito de arma de fuego como defensa si algún ciudadano se siente amenazado, era absuelto por el sistema judicial estadounidense, generando tal indignación que el 13 de julio de 2013 surgía un movimiento social de protesta llamado Black Lives Matter (las vidas de los negros importan).

Y es que verdaderamente deberíamos hablar, como dijo la escritora canadiense Margaret Atwood, de una sola raza…

—“Espero que las personas finalmente se den cuenta de que solo hay una raza, la raza humana, y que todos somos miembros de ella”— [Margaret Atwood]

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