GOODBAIN…KURT

portada 8 de abril

8 de abril…………………………….y entonces sucedió que……………………………

………………Chuck tiene una banda de rock en su Aberdeen natal, Los Fat Chance. Ensayan en el Centro Musical de Rosevear, en el número 211 de la calle Wishkah, la antigua tienda de pianos que un día Clarence Rosevear y Robert Messingale habían decidido abrir en 1934, hacía cuarenta y siete años, que se dicen pronto y que desde el día que Clarence se había jubilado, lo llevaba su hijo, Larry Rosevear.

Chuck Fradenburg toca la batería, Bill Cleland el bajo, y Barney Perrine junto a Warren Mason la guitarra. Está preocupado por su sobrino Kurt, que está en una edad difícil, a punto de cumplir los catorce, el hijo mayor de su hermana Wendy, que desde que se separó de Donald, va a hacer ya cinco años, parece no encajar del todo bien en ningún sitio. Su sobrina Kimberly, de once, a quien todos llaman Kim, parece llevarlo algo mejor.

Los chicos han ido de aquí para allí. Durante el primer año de la separación, se quedaron con Wendy, el siguiente fueron con su ex cuñado, que se había trasladado a Montesano a veinte kilómetros al este de Aberdeen. Al parecer la nueva pareja de su padre y sus dos hijos no ayudarían mucho al pequeño Kurt a integrarse en aquella unidad familiar, así que, un año más tarde, volvía, otra vez, a vivir con su madre que también había encontrado una nueva pareja.

El martes 24 de febrero de 1981, el día del decimocuarto cumpleaños de su sobrino, le compraba una guitarra eléctrica en el mismo Centro Musical de Rosevear, un regalo que sin ser todavía consciente de ello le iba a cambiar la vida para siempre. Warren Mason, su compañero de banda, que daba clases allí, en el mismo Centro Musical, se ofrecería a enseñarle a tocar la guitarra.

En poco tiempo aquel chico sensible e introvertido se convertiría en todo un ídolo y referente de la música “grunge”, cuando seis años más tarde fundaba junto a su amigo Krist Novoselic, el grupo Nirvana, al que se uniría en 1990 el batería Dave Grohl, formando una de las bandas más influyentes de la historia de la música.

El viernes 12 de enero, de ese mismo año, de 1990, daban un concierto como teloneros en el club Satyricon de Portland, en donde coincidían con una cantante habitual de aquel local, Courtney Love, del grupo Hole, que nada más ver a Kurt le hacía un comentario tratando de despertar su interés, -“te pareces a Davis Pirner el cantante de “Soul Asylum”-, le dice.

La atracción entre ambos fue casi instantánea y su autodestrucción también.

Ambos procedían de familias desestructuradas. El padre de Courtney, Hank, le daba LSD, firmemente convencido, como defendía por aquel entonces la comunidad hippie, que aquello era beneficioso para la niña. Durante sus primeros años, ella parecía haber tenido la misma sensación de no encajar en ningún lugar en el que se hallaba. Vivió una temporada con su madre, siendo la convivencia muy difícil de llevar entre ambas. Dándola por perdida y acusándola de tener un carácter ingobernable la pequeña pasaría a vivir con una amiga de su madre, y después con su padrastro, Frank Rodríguez, el único adulto, según afirmaría años más tarde, que se portaría bien con ella de pequeña.

El destino quiso que Dave Grohl, el batería del grupo, acabase saliendo con Jennifer Finch que resultó ser muy buena amiga de Courtney, por lo que esta, al saber que Kurt había roto con su novia, Tracy Marander, le enviaba una caja en forma de corazón forrada de seda, sin obtener respuesta de aquel.

Cuando en mayo de 1991, casi un año y medio después del primer encuentro volvían a verse, esta vez en el Palladium de los Ángeles, en el 6215 de la calle Sunset Boulevard de Hollywood, ella saltando sobre la espalda de Kurt le propinaba un puñetazo que lanzaba a ambos por los suelos, un acto que años más tarde describiría al escritor Poppy Z, como —“un ritual de emparejamiento para gente disfuncional”—.

Y así acabaría siendo porque poco después, en octubre tendrían un tercer y definitivo encuentro en Chicago no volviéndose desde entonces a separar.

Un mes antes de verse en Chicago había salido al mercado el sencillo “Smells Like Teen Spirit” (Huele a espíritu adolescente), que había superado todas las expectativas posibles. Se esperaban, como mucho, una venta de doscientas mil copias del disco y en apenas un mes y medio se había llegado al millón. La canción, en el siguiente enlace [https://www.youtube.com/watch?v=hTWKbfoikeg].

Cuatro meses después, el 24 de febrero de 1992, el día que Kurt Cobain cumplía los veinticuatro, la pareja contraía matrimonio en la localidad hawaiana de Waikiki. Él iba vestido con un pijama de cuadros, ella que por aquel entonces ya estaba embarazada, lo hacía con un vestido de la actriz Frances Farmer. A la misma no asiste su compañero Kirst Novoselic, ya que Courtney no soporta a su mujer Shelli, una firme opositora al consumo de drogas, de unas drogas, sobre todo la heroína que cada vez dominaba más el día a día de la pareja.

Aquel matrimonio muchos no lo acabarían de entender, preguntándose cómo aquel chico dulce y sensible podría haber acabado con la provocativa y siempre controvertida cantante punk. El periodista Keith Cameron, tras unos meses de gira con el grupo, llegaría a definirla como “un grano en el culo de categoría superior”, diciendo que a Kurt Cobain se le conocía, desde hacía ya algún tiempo, como un —“chico majo a.C” —, (antes de Courtney).

Seis meses más tarde, el 18 de agosto de 1992, en el Centro Médico Cedars-Sinaí de Los Ángeles, nacía Frances Bean Cobain (diversas fuentes dirían que aquella recién nacida presentaba un claro síndrome de abstinencia). De hecho, los servicios sociales concedieron la custodia temporal de la niña a la hermanastra de Courtney, Jamie Rodríguez, hasta que ambos progenitores se sometieran a una cura de desintoxicación para volver a recuperar así la custodia de la pequeña.

Nirvana fue una máquina de producir, gigantesca e inesperada, que engulló a aquellos jóvenes que no supieron cómo lidiar de pronto con aquella repentina fama y la idolatría que conllevaba. No saber cómo manejar la contradicción que suponía el ser un artista reconvertido de pronto en una estrella a la que todo el mundo quiere conocer. Cobain no dejará de tener dolores estomacales, crónicos, que tratará de mitigar con el consumo de heroína.

El 31 de marzo de 1994, el cantante ingresaba en la clínica Exodus de Los Ángeles para someterse a tratamiento de desintoxicación que no acabaría de completar, al irse de allí, “saltando la valla”, refugiándose en su casa de Seattle.

El 8 de abril, de un día como hoy, de hace veintiocho años, un empleado de Veca Electric, Gary Smith, acudía al 171 de Lake Washington Boulevard (la casa de Kurt Cobain) para instalar un sistema de seguridad, divisando por una de aquellas ventanas el cuerpo sin vida del cantante, que en un primer momento le había parecido tratarse de un maniquí tirado en el suelo.

La autopsia determinaría la muerte del cantante producida por un disparo en la cabeza realizado sobre las 11,30 de la mañana, tres días antes. Un fallecimiento no exento de cierta polémica de quienes, como Hank Harrison, yerno de Kurt y padre de la misma Courtney llegaría a acusar directamente a su hija de estar involucrada en el mismo.

Junto al cadáver una escopeta y una nota del cantante dirigida a su amigo imaginario de la infancia Boddah en el que dice entre otras cosas, no sentir ya emoción ni escuchando, ni creando música…

—“Me he convertido en el típico Piscis triste, sensible e insatisfecho, ¡Dios mío! ¿Por qué no puedo disfrutar?”— [Carta de despedida de Kurt Cobain a su amigo imaginario].

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